viernes, 18 de marzo de 2011

Zapato Veloz

Ah, el verano español, tan típico y tan lleno de tópicos rescatados de nuestra infancia; esos 15 días de vacaciones en la playa, con sus 6 buenas horas de carretera sin climatizador, ni aire acondicionado, en un Seat 131 Supermirafiori (en mi caso) hasta llegar al destino. El olor del mar, del cloro de las piscinas, de la crema protectora solar, las terrazas de los apartamentos exhibiendo toallas secándose al sol, las colchonetas, los manguitos, los flotadores de poliuretano rosa, los chiringuitos, la playa atestada de gente, esos 15 minutos que tardábamos nada más salir del agua en identificar la sombrilla bajo la que descansaban nuestros padres, los frigodedos, los flashes, las siestas, David el gnomo, Los Snorkels, V, El equipo A, El coche fantástico, los ventiladores a pilas, las actuaciones en vivo de músicos que tocaban el órgano en terrazas y hoteles, el melón de postre, las avionetas lanzando balones de Nivea o anunciando cualquier cosa, la soterrada amenaza de las medusas asesinas, los remedios caseros para las picaduras de avispa, las chanclas como calzado multiuso, las parejas jugando a las palas a la orilla del mar, y sí, también la canción del verano. Si bien este último es un tópico que sobrevive a cuantas crisis discográficas que nos quieran vender, ahora no es como antes. Para todos aquellos que son demasiado jóvenes como para conocer el fenómeno, para quienes hibernasen en verano, para los turistas  británicos y germanos demasiado ocupados en terminarse la decimonovena jarra de cerveza mientras veraneaban en nuestras playas, para los esquimales y seres extraterrestres, comentar que la canción del verano canónica tenía que seguir unas normas fundamentales. La primera es que la letra de la canción en sí tenía que ser lo más banal y bizarra posible; en segundo lugar, los artífices del invento llegado el otoño, desaparecían para siempre (con la excepción de un futuro inquilino de este blog, el incombustible Gerogie Dann); en tercer lugar la canción sonaba a todas horas en la radio, en las terrazas de los bares y era un himno en los lugares de veraneo; la cuarta, su ejecución era condición sine quanon exigida por los ayuntamientos de todos los pueblos de España para que la "Orquesta Tropical" (sustitúyase el "tropical" por sustantivos afines) amenizase las noches de las fiestas patronales de todos los rincones del país; y la quinta y última es que la letra entera se la sabía desde tu primo de 4 años hasta tu abuela.

En el caso que nos ocupa nos encontramos en el verano de 1992. Se celebran los juegos olímpicos de Barcelona; Sevilla acoge la Exposición Universal; Madrid es designada capital cultural europea; se escinde Checoslovaquia en las repúblicas de Chequia y Eslovaquia; Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina ingresan en la ONU, mientras que este organismo ordena el embargo total contra Yugoslavia; se celebran las primeras elecciones legislativas en Vietnam; Induráin gana su segndo Tour de Francia; el huracán Andrew azota el sudeste de Estados Unidos; sale a la venta la consola Super Nintendo y los videojuegos Super Mario World y Street Fighter 2; Telecinco estrena "Contacto con tacto"; Paco Lobatón recibe el TP de oro como mejor presentador por "¿Quién sabe dónde?" En este maremagnum de sucesos históricos, cabe destacar que un grupo amateur, bautizado con el nombre de Zapato Veloz, saca su disco "Ponti 'country' la pared", del que extraen su sencillo "El tractor amarillo", indiscutible canción del verano de este caluroso 1992.

El caso de Zapato Veloz resulta revelador como el ejemplo de flor de un día, ya que con tan sólo dos temas -mejor cabría decir un tema y medio- lograron introcudir en lo más profundo de la psique humana española una tonadilla que les
sobrevirá a ellos como grupo y al resto de la humanidad como especie, el archiconocido "Tractor amarillo".

Los componentes de Zapato Veloz fueron Javier Díaz Gotín, José Carlos Álvarez Fernández y Mario Mosteiro Fernández. Javier Díaz y José Carlos Álvarez se conocieron durante su infancia, ya que ambos nacieron y vivieron en Trubia, un pequeño pueblo a 12 kilómetros de Oviedo. Los primeros pasos en el mundo de la música los da Javier, que comienza a actuar en el bar "Casa Víctor", en el barrio gijonés de Cimadevilla. El local, regentado por Victor Manuel García (de ahí lo de Casa Víctor, obviously) tenía por entonces su fama, pues el mismo propietario amenizaba las veladas cantando desde canciones de larga tradición asturiana hasta boleros, lo que le reportó una fiel clientela que acudía cada noche a escuchar música en vivo mientras degustaba los placeres gastronómicos propios del Cantábrico. Es en este lugar en el que Javier Díaz compone el tema "Gijón del alma", hoy himno oficioso de la ciudad de Gijón y que acompaña todo acto oficial de carácter festivo de la ciudad. Paralelamente, Javier y José Carlos se dedican a cantar en bares, celebraciones de índole privado, cumpleaños, llagares... todo en plan muy amateur (todos conocemos algún caso parecido, ese tipo de personas que con la frase "cántate algo" se vienen arriba y se intentan lucir, y luego alguien dice que por qué no se dedica a la música y tal, pero se ve que en este caso, la resaca no trajo consigo la realidad tal cual es y no tamizada por el traslúcido brillo del fondo de un vaso). Fascinados por el éxito cosechado entre sus allegados, ambos proponen a Victor actuar en su establecimiento, lo que supone el germen del grupo que poco después comenzaría a conocerse bajo el nombre de Zapato Veloz. Sin embargo, tras un par de actuaciones en Casa Víctor, José Carlos es llamado a filas para cumplir el constitucional deber de hacer el otrora obligatorio servicio militar, por lo que el proyecto musical se paraliza durante unos meses. El recluta José Carlos es destinado al Ferrol y coincide en el acuartelamiento con Mario Mosteiro, natural de A Coruña y con inquietudes musicales afines. Por esta época, Javier va componiendo algunos temas, cuyas partituras envía por correo a José Carlos, que comienza a ensayarlos con Mario. Una vez terminado el servicio militar, con la nueva amistud ya fraguada, José Carlos vuelve a Gijón mientras que Mario se desplaza a Tarragona, ciudad en la que, gracias a una magistral jugada del destino, Javier trabajaba por aquél entonces. De este modo, serán ambos, Mario y Javier, que ya se conocían epistolarmente, los que trabajen codo con codo ensayando las canciones compuestas por este último. De igual forma, actúan en bares y pubs, donde perfeccionan su estilo propio y las chanzas que inundas sus temas. Tras mucho ensayo y actuaciones amateurs, deciden que es hora de que el mundo escuche sus gestas musicales, y buscan coincidir con José Carlos para presentar sus temas en directo. De este modo, Mario y Javier se desplazan a Gijón, donde se reunen con aquél y con Víctor (El de la "casa") y los cuatro, en el local regentado por este último, presentan ya en 1991 los temas que llevaban tiempo ensayando. Semana tras semana consiguen que el local se llene con parroquianos a los que dedican sus canciones y adoptan el nombre de Zapato Veloz (tendrían sus motivos, que a mi se me escapan, aunque bien podrán presumir de haber sido un grupo con dos zetas en su nombre, cosa extraña y única, como los legendarios ZZTop, nombre que puede desprenderse mezclando las letras de Zapato Veloz; sobran cuatro vocales y dos consonantes, pero de sacar significados ocultos se ocupan otros, Íker, te cedo el testigo). Aprovechando el tirón que tenían a nivel local, graban su primer disco, "Convinado de tacón" (tal cual, el fallo ortográfico no es cosa mía, que ya incluía el hit de hits, "El tractor amarillo"), que ellos mismos producen y distribuyen a familiares y amigos y a todo aquél que se acercase a verlos cantar en "Casa Víctor". Uno de esos privilegiados que componían la audiencia habitual del grupo fue el director de Radio Minuto en Gijón, Javier Asenjo, que decide poner en antena el "Tractor amarillo". Tal fue el éxito que el presidente del Grupo Covadonga -asociación cultural y deportiva gijonesa-, Luís Ángel Varela, se interesa en el grupo para actuar en las fiestas de la Santina. Así, el 8 de septiembre de 1991, con ese primer baño de masas, comienza el mito de los Zapato Veloz.

Antes de que grabasen el que sería su primer disco de forma profesional, Víctor abandona la formación, puesto que el tono desenfadado de las canciones del grupo no le satisfacía, acostumbrado como estaba a cantar temas más serios ante audiencias mucho más reducidas y selectas, por lo que vuelve a la bohemia en Cimadevilla. Por su parte, nuestros tres músicos de Bremen se trasladan a Barcelona para grabar "Ponti 'country' la pared", bajo el auspicio y la producción de un grande de la música española, Mikel Herzog (a este habrá que dedicarle un espacio propio, pues su biografía, llena de éxitos incomprendidos sin repercusión ni fama, da para mucho), a la sazón cuñado de Mario Mosteiro, que trabajaba para Virgin Records España. El nombre del disco ya le daba a uno pistas de que no se trataba de música de escolanía y dejaba claro el tono de cachondeo que iba a impregnar cada tema. El álbum incluía un total de 10 canciones, de entre las que destacaba, lógicamente el "Tractor amarillo", lanzado como primer sencillo. Será que el título mismo del disco hizo gracia, que las emisoras comerciales a nivel nacional comenzaron a emitir el primer single, y en seguida lo petaron. Comienzan a sonar en todas las radios, a actuar en todos los programas televisivos y por el gracejo que les provoca a quienes ven en ellos una apuesta por la vuelta al medio rural, el "Tractor amarillo" se convierte en la canción del verano de 1992. Sonó, sonó y sonó por todos y cada uno de los rincones de España, y actuaron como cabezas de cartel en las fiestas patronales de media península Ibérica. Cuando tras los primeros meses, la canción comienza a agotar y a agotarse, sacan un maxisingle con remixes, fórmula española discográfica que exprime al máximo el tema a explotar.

Al final del verano presentan su segundo (y último) single de "Ponti 'country' la pared", "Pandeirada sideral" (rebautizada como "Hay un gallego en la luna"), que si bien goza de un éxito moderado, tratándose de quien se trataba, no logra conseguir el éxito universal que consiguieron con su canción estrella. Si la letra del "Tractor amarillo" sonrojaba lo suyo, en el caso de este single la cosa adquiere tintes de esperpento berlanguiano.

Una vez coparon el mercado español, toca el momento de hacer las Américas. En paises como Argentina, México, Chile, o Uruguay lograron un éxito sin parangón para un grupo de sus pretensiones. Hasta en tres ocasiones cruzaron el charco dado la fama que les reportó su "Tractor amarillo" en el nuevo mundo. Fueron invitados en 1993 y 1994 a participar en el Festival Internacional de Música de Acapulco (México), donde coincidieron con cantantes como Sting o Gloria Stefan como cabezas de cartel y con Maná, que, atención al dato, actuaban como teloneros de nuestros protagonistas. Cuentan que cuando subieron al escenario por primera vez allí temían que el público no supiese quiénes eran, pero para su sorpresa, antes de comenzar a cantar, el respetable coreó la letra entera del "Tractor amarillo". Por si hay quien duda del calado que tuvo este tema en sudamérica, baste comentar que la hinchada del Independiente de Avellaneda, equipo de la primera división de fútbol argentino, convirtió la canción en uno de sus cánticos más famosos que aún a día de hoy suele escucharse en el Libertadores de América, el estadio del equipo. Aunque más que la canción en sí, los hinchas aprovechan la música, pues la letra nada tiene que ver con la del tema original, y viene a decir lo siguiente:

Soy del barrio, de Avellaneda,
soy del Rojo porque tenemos huevo
no somos putos, como la academia
que va siempre a la cancha en patrullero
soy del Rojo porque tenemos aguante
y lo sigo siempre a todas partes
cuando llegue el próximo domingo
vamos a verte todos descontrolados
Ponga huevo Independiente
no le falles a tu hinchada,
que es la que te sigue siempre
en las buenas y en las malas
hay que alentar al campeón
ponga huevo y vaya al frente,
que nos chupen bien la pija,
a todos los de Independiente
dale dale Ro...
dale dale Ro... *

Como no faltará el que diga que este hecho es discutible y que mi proceso de documentación adolece de datos fidedignos, baste con el siguiente vídeo en el que se puede comprobar el alcance que tuvo el "Tractor amarillo" en la tierra del mate, los gauchos, el tango, Maradona, Calamaro, Rodolfo Langostino o el Coco Basile.

De vuelta al viejo continente, actuaron en Italia, donde también cosecharon cierto éxito. Ya en España, a principios de 1993 sacan su segundo trabajo, de nombre homónimo, "Zapato Veloz". Consta como segundo trabajo porque físicamente la portada se diferenciaba del primero, pero de 12 canciones, sólo la mitad son originales, las otras 6 son del primer disco. Pero la cosa no funcionó como se esperaba (no se cómo alguien esperaba algo) y aunque volvieron a aparecer en algún programa televisivo cantando el "Tractor amarillo" y una de las canciones nuevas, las ventas cayeron notoriamente comparadas con las del primer disco. Lo lógico es que ese fuese su último álbum, pero si algo hemos aprendido a estas alturas es las palabras "lógico" y "discográfica" no suelen aparecer juntas en ningna frase. "Pa Tokiski" es su tercer y último trabajo, publicado a finales de 1993, en el que de diez canciones, sólo 3 pertenecen a los dos álbumes anteriores, se agradece la innovación. Llegan a sacar un single, "Manolín el piruleta", cuyo éxito, si tildamos de más que discreto, seríamos benévolos en grado máximo.

He aquí lo realmente curioso de los Zapato Veloz, y es que siendo un grupo de colegas con origenes musicales más bien humildes, sin más pretensiones que echarse unas risas, llegaron a  grabar tres discos profesional en los 90, época en la que no es tan sencillo como ahora, que puede hacerse con un ordenador normalito, y consiguieron un éxito de igual calibre que la "Macarena" de Los del Río, por ejemplo. En dos años, consiguieron 7 discos de oro, que a 30.000 copias el galardón según Promusicae, da un total de 210.000 discos vendidos. Claro, que por entonces no existía la piratería, que diría Alejandro Sanz rasgándose las vestiduras y advirtiendo desde su megamansión en Miami de la pobreza a la que está abocada la profesión musical.

En 1994, los integrantes de Zapato Veloz dan por concluida su misión musical en el mundo y deciden disolver el grupo y tirar cada uno por su lado.

Las últimas noticias que tenemos de los que fuesen sus integrantes son que, a día de hoy, Javier Díaz vive de los royalties de la canción "Gijón del alma", José Carlos Álvarez si bien ya no tiene relación profesional con la música, espera sacar un día de estos un disco al más puro estilo "Zapato Veloz", pero a nivel extremadamente local, y Mario Mosteiro compagina su trabajo como ingeniero de telecomunicaciones cantando con el grupo La Sonora Callejera, también a nivel local en A Coruña. Ninguno de los tres reconoce haber vuelto a cantar el "Tractor amarillo" desde 1994 -han pasado ya 17 años y parece que fue ayer-, por el agotamiento que les produjo el tema tras haberlo interpretado cientos y cientos (tal vez miles) de veces, y se agradece. Después de ellos vendrían Los Manolos, Georgie Dann varias veces, Proyecto Uno, Los del Río, Los Centellas, Chayanne, King África, Sonia y Selena (otras que merecen un post), Lorna, Don Omar, Daddy Yankee o El Koala (¿Soy yo o esta lista -cronológica- me parece una bajada gradual a los infiernos?), pero eso ya es otra historia.

* He copiado la letra tal cual aparece en varias páginas de hinchas del Independiente. Cabe destacar que por "El Rojo" se refiere al club, que viste de este color. El uso del término huevo en singular aparece en todas esas páginas, y me he negado a retocarlo por favorecer la rima y la métrica de tan sentida tonadilla.


Próximamente: Iván.

1 comentario:

  1. Genial el trabajo pero me he quedado con una gran incógnita y una gran pena al finalizar tu post:
    1. La incógnita: ¿quién es Iván? Ahora mismo no recuerdo a ningún artista/famoso que se llame Iván a secas... qué intriga hasta que lances la nueva entrada!!
    2. La pena: al leer que Sonia y Selena puedan recibir un post ... me apena que no sean las siguientes!! Jeje, lo sé, no habla muy bien de mí decir eso, pero como tú logras llegar hasta los últimos recovecos de los pasados de esta gente... me intriga saber si estas petardillas empezaron debajo de la mesa de algún despacho o si llegaron lejos por su demostrada valía xD
    Pues eso, que espero que los dos posts no tarden en salir para curar mi intriga...
    Bratzo de tu amigo-fan

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